Jorn “Life On Death Road” (Frontiers Records 2017)

jornCuatro años pasaron del último disco de material original de JORN (en 2016 lanzó Heavy Rock Radio, una colección de covers). Esta versión 2017 de la banda (acaso un nuevo inicio) encuentra al gran cantante noruego yendo más allá del cambio ocasional de bajista o guitarrista respecto de la formación que grabara “Traveller” (2013), para presentar una alineación completamente nueva integrada por tres miembros de Primal Fear: Alex Beyrodt, Mat Sinner y Francesco Jovino (guitarra, bajo y batería respectivamente), a quienes se suma el tecladista Alessandro Del Vecchio.

La banda cumple el propósito de revitalizar la visión de Lande, aportando excelencia y mayor dinamismo al hard rock / heavy metal que caracteriza a los discos de JORN, esto es, un parentesco innegable con Dio (el cantante, y en particular DIO, la banda).
Sus influencias siguen presentes con un pie en la nostalgia de los 70’s y 80s y otro en la actualización de aquella mística rockera por un músico que es mucho más que el conjunto de influencias que elige como columna vertebral de su agrupación.

Es conveniente tener en cuenta que JORN (la banda) representa tan sólo un fragmento del espectro de Lande como vocalista y artista en general. Para construir el rompecabezas es necesario profundizar en sus más de 30 trabajos en los últimos 24 años…

Si bien Lande nos viene acostumbrando a discos de JORN sólidos, coherentes y predecibles como parte de una propuesta manifiesta de no moverse de ciertos límites (en comparación con la enorme variedad musical y vocal de los múltiples proyectos en los que participa) en este disco muestra mayores colores como vocalista que en los anteriores de la banda, y aunque no llega a desplegar su arsenal de acrobacias vocales de los tiempos de Ark, Masterplan, o incluso de su más reciente Drácula: Swing Of Death, se trata en mi opinión del disco más variado de JORN desde su aún ecléctico y fenomenal “Out To Every Nation” de 2004.

Jorn parece comprometido a trabajar cada vez más en favor de la canción relegando a un segundo plano los lucimientos personales. De esta manera el disco no se propone reinventar la rueda, sino más bien actualizar y perfeccionar el “formato JORN” de hard rock, ofreciendo una colección de canciones sin fisuras que entretienen y rockean de principio a fin. Composiciones furiosas como “Love Is The Remedy” (himno instantáneo), “The Slippery Slope” o la pieza que da nombre al disco, emotivas como “Dreamwalker” o la bellísima “The Optimist” o medios tiempos a puro feeling como “Man Of The 80s” (los coros me llevaron momentáneamente a su tiempo en Vagabond), I “Walked Away” y su onda setentera (influencia ineludible de Coverdale) o la sabbatesca Insoluble “Maze” (el Sabbath de Dio, como no podía ser de otra manera).

El resultado es un excelente disco que si bien transita caminos bien conocidos por su creador, lo hace con convicción, buenas melodías y energía renovada, transformándose en una gran adición al cancionero del vikingo nómade.

– Puntuación 8/10 – 

Reseña: Enrique Mehaudy

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